📅 Última actualización: 12 de abril de 2026
💡 ¿Qué es un qubit?
Un qubit es la unidad básica de información cuántica. A diferencia del bit clásico (0 o 1), un qubit puede estar en superposición de ambos estados simultáneamente, lo que permite procesar mucho más información en paralelo.
📅 Actualizado: 1 de marzo de 2026
- Qué es el chip Majorana 1 de Microsoft
- Las partículas de Majorana: la física detrás del chip
- El topoconductor: un nuevo estado de la materia
- Cómo funciona: arquitectura y diseño técnico
- El camino hacia un millón de qubits
- Comparativa: Majorana 1 vs Google Willow vs IBM
- Aplicaciones que podría desbloquear
- Majorana 1 e inteligencia artificial: la convergencia definitiva
- Críticas y limitaciones: lo que no te cuentan
- El contexto del MWC 2026 y la carrera cuántica global
- España en la revolución cuántica: Quantum Spain y Telefónica
- Qué esperar en los próximos años
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
Qué es el chip Majorana 1 de Microsoft
El 19 de febrero de 2025, Microsoft presentó en su sede de Redmond (Washington) algo que los físicos llevaban décadas intentando conseguir: el primer procesador cuántico del mundo basado en qubits topológicos. Lo bautizaron como Majorana 1, y aunque suene a nombre de villano de ciencia ficción, su importancia real es mucho más profunda que cualquier película.
Para entender por qué este chip es tan importante, necesitas saber que la computación cuántica lleva años enfrentándose a un problema fundamental: los qubits (las unidades de información de los ordenadores cuánticos) son extremadamente frágiles. Cualquier vibración, cambio de temperatura o interferencia electromagnética puede destruir la información que contienen. Es como intentar escribir un mensaje en la arena mientras sube la marea.
Lo que Microsoft ha hecho con Majorana 1 es atacar este problema desde la raíz. En lugar de intentar proteger qubits frágiles con capas y capas de corrección de errores (el enfoque de Google e IBM), han creado un tipo de qubit completamente nuevo que es estable por diseño. La información cuántica se almacena en las propiedades geométricas de la materia, no en estados individuales que cualquier perturbación puede alterar.
Chetan Nayak, vicepresidente de Quantum Hardware en Microsoft, resumió la filosofía de la empresa con una frase reveladora: tomaron un paso atrás y se preguntaron cómo sería inventar el transistor para la era cuántica, qué propiedades debería tener. Y esa combinación particular de calidad y detalles en su nueva estructura de materiales es lo que ha hecho posible un nuevo tipo de qubit y, en última instancia, toda una arquitectura nueva.
Las partículas de Majorana: la física detrás del chip
El nombre del chip no es casual. Las partículas de Majorana (o más técnicamente, fermiones de Majorana) fueron predichas teóricamente en los años treinta por el físico italiano Ettore Majorana. Son cuasipartículas exóticas que se comportan como si fueran «mitades» de un electrón: una propiedad absolutamente insólita en la naturaleza.
💡 Pro Tip
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Lo fascinante (y lo que hacía que la comunidad científica dudase de que Microsoft pudiera conseguirlo) es que estas partículas no existen de forma natural. No las encuentras en ningún mineral, gas o líquido del universo. Solo pueden ser «persuadidas a existir» —como lo describió el propio equipo de Microsoft— mediante combinaciones extremadamente precisas de campos magnéticos y materiales superconductores enfriados hasta temperaturas cercanas al cero absoluto.
¿Por qué obsesionarse con algo tan esquivo? Porque las partículas de Majorana tienen una propiedad que las convierte en el santo grial de la computación cuántica: ocultan la información cuántica. Mientras que un qubit convencional almacena datos en el estado de una partícula individual (y cualquier perturbación puede alterar ese estado), un qubit topológico almacena la información en la relación entre las posiciones de múltiples partículas de Majorana. Es como la diferencia entre escribir un secreto en una nota adhesiva (fácil de destruir) y codificarlo en la forma de un nudo (que no se deshace fácilmente aunque tires del hilo).
El artículo publicado en la revista Nature confirmó, con revisión por pares, que Microsoft no solo había conseguido crear estas partículas, sino que también podía medir la información almacenada en ellas de forma fiable usando microondas. El equipo demostró una precisión de medición capaz de detectar la diferencia entre mil millones y mil millones más uno electrones en un cable superconductor. Una hazaña de ingeniería que roza lo inimaginable.
El topoconductor: un nuevo estado de la materia
Si las partículas de Majorana son el ingrediente secreto, el topoconductor es la cocina donde se preparan. Y merece una sección propia porque estamos hablando, literalmente, de un nuevo estado de la materia.
En el colegio aprendimos que la materia puede estar en estado sólido, líquido o gaseoso. Los más avanzados quizá añadan el plasma. Pero el topoconductor (o superconductor topológico) crea algo completamente diferente: un estado topológico que solo existía en los libros de texto teóricos hasta ahora.
Microsoft fabricó el topoconductor átomo por átomo, combinando arseniuro de indio (un semiconductor) y aluminio (un superconductor). Cuando este material se enfría hasta temperaturas cercanas al cero absoluto y se sintoniza con campos magnéticos, forma nanocables superconductores topológicos con partículas de Majorana en sus extremos.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, fue directo en su valoración: ante los hallazgos de este nuevo chip cuántico, podríamos estar ante un nuevo estado de la materia diferente a los que ya conocemos. Una afirmación que en boca de cualquier otro sonaría a exageración de marketing, pero que en este caso viene respaldada por publicaciones en Nature.
Cómo funciona: arquitectura y diseño técnico
El diseño de Majorana 1 se basa en una estructura ingeniosa: nanocables de aluminio unidos en forma de H. Cada estructura en H contiene cuatro partículas de Majorana controlables que, juntas, producen un qubit. Estas estructuras pueden conectarse y colocarse a lo largo del chip como si fueran fichas de dominó, facilitando la escalabilidad.
Esto le da tres ventajas fundamentales sobre los qubits convencionales:
| Característica | Qubits convencionales | Qubits topológicos (Majorana 1) |
|---|---|---|
| Estabilidad | Extremadamente frágiles, vulnerables a perturbaciones | Intrínsecamente protegidos por topología |
| Control | Ajuste analógico fino de cada qubit individual | Control digital con pulsos de voltaje (como un interruptor) |
| Corrección de errores | Consume hasta el 90% de recursos del sistema | Resistencia a errores integrada en el hardware |
| Escalabilidad | Más qubits = más errores = más corrección necesaria | Diseñado para escalar a un millón sin complejidad exponencial |
| Tamaño | Infraestructuras grandes para miles de qubits | Un millón de qubits en un chip que cabe en la palma |
El control digital es particularmente revolucionario. Mientras Google e IBM necesitan ajustar meticulosamente cada qubit de forma individual mediante control analógico, los qubits de Majorana 1 se miden y manipulan con simples pulsos de voltaje, similar a encender y apagar un interruptor de luz. Esto no solo simplifica enormemente la operación del ordenador cuántico, sino que reduce drásticamente el consumo energético y la infraestructura necesaria.
El camino hacia un millón de qubits
Aquí es donde la historia se pone realmente interesante. El chip Majorana 1 actual tiene solo 8 qubits. Comparado con los ciento cinco de Google Willow o los ciento cincuenta y seis del IBM Heron, parece ridículo. Pero Microsoft no está jugando al juego de «quién tiene más qubits»: está redefiniendo las reglas del juego.
La arquitectura del Majorana 1 ha sido diseñada específicamente para escalar a un millón de qubits en un solo chip del tamaño de la palma de una mano. Un millón. Y Microsoft ha trazado la hoja de ruta completa para llegar ahí.
Chetan Nayak fue contundente: todo lo que se haga en el espacio cuántico debe tener un camino hacia un millón de qubits. Si no lo tiene, te vas a chocar contra un muro antes de llegar a la escala en la que puedas resolver los problemas realmente importantes. Y ellos han elaborado ese camino.
La hoja de ruta de Microsoft, publicada hace dieciocho meses y confirmada con el lanzamiento de Majorana 1, establece hitos claros. El primero fue demostrar el topoconductor (conseguido). El segundo fue demostrar el primer qubit topológico del mundo (conseguido con Majorana 1). Los siguientes incluyen dispositivos de dos qubits con trenzado basado en mediciones, matrices de tetrones de cuatro por dos para detección de errores cuánticos, y finalmente la computación tolerante a fallos completa con matrices de veintisiete por trece tetrones.
Y hay un dato adicional que refuerza la credibilidad de este plan: Microsoft cuenta con el respaldo de DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos), que ha seleccionado a Microsoft como parte del programa de desarrollo de la primera computadora cuántica tolerante a fallos a escala industrial.
Comparativa: Majorana 1 vs Google Willow vs IBM
La carrera cuántica global tiene tres contendientes principales, y cada uno ha elegido un camino radicalmente diferente para llegar a la meta. Entender sus enfoques es fundamental para comprender hacia dónde se dirige la tecnología.
| Aspecto | Microsoft Majorana 1 | Google Willow | IBM Nighthawk/Heron |
|---|---|---|---|
| Tipo de qubit | Topológico (Majorana) | Superconductor (transmon) | Superconductor (transmon con acopladores) |
| Qubits actuales | 8 | 105 | 156 (Heron r3) |
| Hito clave logrado | Primer qubit topológico funcional (Nature, feb 2025) | Corrección de errores exponencial + ventaja cuántica verificable (oct 2025) | Ventaja cuántica prevista para finales de 2026 |
| Corrección de errores | Integrada en hardware (topología) | Exponencial por software (por debajo del umbral) | Mitigación + corrección progresiva |
| Meta de escalado | 1 millón qubits (un chip) | Escalado progresivo con Willow como base | 100.000+ qubits (Blue Jay, ~2033) |
| Tolerancia a fallos | En «años, no décadas» | Aplicaciones prácticas 2026-2029 | Starling 2029 |
| Enfoque filosófico | Reinventar el qubit desde cero | Mejorar qubits existentes con mejor corrección | Modularidad y escalado industrial |
Google Willow protagonizó su propio momento histórico en diciembre de 2024, cuando resolvió en cinco minutos un cálculo que al superordenador más potente del planeta le habría llevado diez septillones de años (un uno seguido de veinticinco ceros, más que la edad del universo). Lo más importante: demostró por primera vez que al añadir más qubits, los errores disminuían en lugar de aumentar. Y en octubre de 2025, Google fue más lejos con Quantum Echoes: la primera ventaja cuántica verificable en un problema científicamente útil, ejecutada en el chip Willow trece mil veces más rápido que en el superordenador más potente del mundo.
IBM ha optado por el camino de la ingeniería industrial. Su procesador Nighthawk (ciento veinte qubits) puede ejecutar circuitos un treinta por ciento más complejos que su predecesor Heron, y planea llegar a quince mil puertas cuánticas para 2028. Su hoja de ruta incluye Kookaburra en 2026 (primer módulo con corrección de errores), Starling en 2029 (primera computación tolerante a fallos) y Blue Jay hacia 2033 (más de cien mil qubits). IBM ha cumplido todos los hitos de su roadmap hasta la fecha, lo que le da credibilidad sólida.
¿Quién gana? Depende de tu horizonte temporal. A corto plazo (2026-2027), Google lidera con Willow y las primeras aplicaciones prácticas. A medio plazo (2027-2030), IBM tiene la hoja de ruta más detallada y verificable hacia la computación industrial. Pero si Microsoft cumple su promesa, el enfoque topológico podría ser el que domine la era de la computación cuántica madura, simplemente porque resuelve el problema de escalabilidad de una forma que los otros dos enfoques no pueden igualar.
Aplicaciones que podría desbloquear
Un ordenador cuántico con un millón de qubits no es un ordenador más rápido: es una puerta a resolver problemas que hoy son literalmente imposibles para toda la capacidad computacional del planeta combinada. Las aplicaciones más prometedoras incluyen:
Diseño de materiales revolucionarios. Simular el comportamiento cuántico de moléculas para crear materiales autorreparables que reparen grietas en puentes y edificios, plásticos que se descompongan de forma inocua en el medio ambiente, o superconductores a temperatura ambiente que revolucionarían toda la electrónica.
Descubrimiento de fármacos. Lo que hoy cuesta miles de millones de euros y una década de investigación (probar miles de millones de configuraciones moleculares una por una) podría resolverse mediante simulación cuántica directa. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría modelar enzimas para mejorar la producción agrícola o diseñar tratamientos personalizados contra el cáncer.
Optimización logística. Telefónica ya está trabajando con la empresa Würth en optimización logística cuántica, como demostrará en el MWC 2026. Los problemas de rutas, distribución y cadena de suministro que escalan exponencialmente con el número de variables son candidatos perfectos para la ventaja cuántica.
Criptografía y seguridad. Aquí la cuántica es a la vez amenaza y solución. Un ordenador cuántico con millones de qubits lógicos podría romper la encriptación RSA que protege todas las comunicaciones bancarias y gubernamentales del mundo. Pero las comunicaciones Quantum-Safe (que Telefónica ya está comercializando) ofrecen protección garantizada por las leyes de la física. El NIST publicó en 2024 los primeros estándares de criptografía postcuántica, y la migración ya ha comenzado.
Inteligencia artificial de siguiente nivel. Esta es la convergencia que más nos interesa en IA Cuántica Avanzada, y merece su propia sección.
Majorana 1 e inteligencia artificial: la convergencia definitiva
La relación entre computación cuántica e inteligencia artificial no es de competencia, sino de potenciación mutua. Como destacó Lali Soler, directora del Área Digital de Eurecat, ambas tecnologías han comenzado a retroalimentarse, buscando una eficiencia que el silicio tradicional empieza a encontrar difícil de sostener por sí solo.
¿Cómo podrían los qubits topológicos de Majorana 1 transformar la IA? En varios frentes que los investigadores ya están explorando:
Entrenamiento de modelos masivos. Los grandes modelos de lenguaje como los que impulsan ChatGPT, Claude o Gemini requieren cantidades extraordinarias de energía y tiempo de computación para entrenarse. Los algoritmos cuánticos podrían explorar el espacio de parámetros de forma exponencialmente más eficiente, reduciendo semanas de entrenamiento a horas.
Optimización cuántica para redes neuronales. Problemas como encontrar los pesos óptimos en una red neuronal profunda son, en esencia, problemas de optimización en espacios de dimensionalidad absurdamente alta. Exactamente el tipo de problema donde la computación cuántica tiene ventaja teórica sobre la clásica.
Machine learning cuántico. IBM ya prevé que para 2026 los desarrolladores de modelos podrán explorar aplicaciones cuánticas en aprendizaje automático. Fujitsu, en el MWC 2026, presenta la integración de IA, HPC y computación cuántica para el desarrollo de materiales de próxima generación.
Críticas y limitaciones: lo que no te cuentan
Sería irresponsable hablar de Majorana 1 solo en términos de promesas. Hay críticas legítimas y limitaciones importantes que cualquier persona informada debe conocer:
▪ Solo tiene 8 qubits. Mientras Google opera con ciento cinco y IBM con ciento cincuenta y seis, Microsoft está en pañales en cuanto a capacidad real de computación.
▪ No está disponible comercialmente. Microsoft no permitirá que los clientes utilicen Majorana 1 a través de Azure (a diferencia de IBM, que ofrece acceso a sus procesadores en la nube).
▪ La publicación en Nature tiene reservas. Aunque la revisión por pares confirma los resultados, la propia comunidad científica señala que es un paso inicial, no una demostración de computación útil.
▪ La historia de Microsoft con la cuántica incluye tropiezos. La empresa tuvo que retractar un artículo previo sobre partículas de Majorana debido a problemas con los datos.
▪ El camino a un millón de qubits es teórico. Pasar de ocho qubits a un millón requiere superar desafíos de fabricación masiva que aún no se han abordado a escala industrial.
El profesor Francisco Luis Benítez ofreció una perspectiva equilibrada: aunque el modelo de Majorana tiene una posible ruta a seguir, más allá de que el modelo de Microsoft funcione o no, la realidad es que la fabricación masiva de chips de esta futura tecnología sigue siendo un reto. Cómo adaptar los procesos necesarios a escala industrial será clave para su futuro éxito.
También vale la pena señalar que empresas como Nokia y Quantinuum ya están investigando qubits topológicos por caminos alternativos. Si Microsoft ha abierto la puerta, otros podrían cruzarla más rápido. La historia de la tecnología está llena de pioneros que perdieron la carrera frente a ejecutores más ágiles.
El contexto del MWC 2026 y la carrera cuántica global
El Mobile World Congress 2026, que se celebra en Barcelona del dos al cinco de marzo, ha elevado la computación cuántica a una de sus grandes temáticas bajo el lema «The IQ Era». No es casualidad. El evento recibe a más de cien mil visitantes, y lo significativo es que el sesenta por ciento no proviene del sector telecomunicaciones, sino de industrias que buscan entender cómo estas tecnologías les afectarán.
La edición de este año marca un punto de inflexión porque ya no se habla de la cuántica como tecnología de horizonte lejano. Las empresas ya no preguntan qué es la cuántica, sino cómo preparar sus bases de datos para cuando la hibridación entre cuántica e IA sea una realidad comercial.
Fujitsu presenta la integración de IA, HPC y computación cuántica bajo el lema «Intelligence in Motion», incluyendo su procesador MONAKA de nueva generación y agentes de IA seguros para comunicación entre empresas. Huawei ha lanzado su nueva generación de agentes de IA autónomos. Y el verdadero vector de disrupción silenciosa, como lo describe La Ecuación Digital, es precisamente la computación cuántica aplicada.
España en la revolución cuántica: Quantum Spain y Telefónica
España no es espectadora pasiva en esta revolución. El programa Quantum Spain, liderado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC), incluye el primer ordenador cuántico del sur de Europa y una red de veinticinco nodos de investigación distribuidos por todo el país, con una inversión de sesenta millones de euros.
Pero el actor más visible en el MWC 2026 es Telefónica, que dedica una de sus tres grandes zonas de demostración exclusivamente a la computación cuántica bajo el nombre «Quantum Telco». La operadora muestra tres líneas de actividad:
Computación cuántica aplicada con casos de uso reales: optimización logística con Würth e investigación de fármacos contra el cáncer en colaboración con el hospital Vithas y la Universidad Francisco de Vitoria. Estos casos funcionan sobre ordenadores cuánticos de puertas y sobre hardware Digital Annealers.
Comunicaciones Quantum-Safe para proteger centros de datos frente a futuros ciberataques cuánticos, cumpliendo con las directivas europeas de migración a estándares postcuánticos.
Herramientas de migración para que las empresas adapten sus infraestructuras IT a los estándares de criptografía postcuántica. Con más de quince años de investigación en distribución cuántica de claves, Telefónica se posiciona como el primer operador en comercializar servicios de seguridad cuántica avanzada.
Eurecat, el centro tecnológico de Cataluña, también desempeña un papel relevante. Su directora del Área Digital, Lali Soler, destaca que la hibridación entre cuántica e IA busca una eficiencia que el silicio tradicional empieza a encontrar difícil de sostener por sí solo. Y Joan Mas, director científico, señala que la preparación para la computación cuántica aplicada a las empresas se ha convertido en un vector de innovación estratégica.
Qué esperar en los próximos años
La computación cuántica ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una carrera industrial con plazos concretos. Este es el calendario que las tres grandes empresas han puesto sobre la mesa:
| Año | Microsoft | IBM | |
|---|---|---|---|
| 2025 | Majorana 1 (8 qubits topológicos) | Quantum Echoes (ventaja cuántica verificada) | Nighthawk (120 qubits) + Loon experimental |
| 2026 | Dispositivos multi-qubit topológicos | Primeras aplicaciones prácticas con ventaja cuántica | Ventaja cuántica + Kookaburra (primer módulo con corrección de errores) |
| 2027-2028 | Prototipo tolerante a fallos basado en tetrones | Escalado de Willow para materiales y farmacia | Nighthawk con 15.000 puertas + Cockatoo |
| 2029+ | Camino hacia el millón de qubits | Computación cuántica tolerante a fallos | Starling: primer ordenador cuántico tolerante a fallos a gran escala |
También hay que vigilar a actores más pequeños pero potencialmente disruptivos: Quantinuum (fusión de Honeywell Quantum Solutions y Cambridge Quantum) trabaja en qubits de iones atrapados y ya explora códigos de corrección basados en aniones no abelianos, un enfoque que comparte filosofía con el topológico de Microsoft. IonQ y Rigetti cotizan en bolsa y compiten en el segmento de procesadores accesibles en la nube.
Conclusión
Majorana 1 es, a la vez, uno de los avances científicos más importantes de la última década y una apuesta de alto riesgo que podría no materializarse a la velocidad que Microsoft promete. La creación del primer topoconductor y del primer qubit topológico funcional son logros reales, publicados en Nature y verificados por la comunidad científica. Pero el camino de ocho qubits a un millón está lleno de desafíos de fabricación, escalabilidad e integración que nadie ha resuelto todavía.
Lo que sí es seguro es que la computación cuántica ha dejado de ser una promesa lejana. Entre Google demostrando ventaja cuántica verificable, IBM prometiendo la ventaja cuántica comercial para 2026, Telefónica comercializando ya servicios de seguridad cuántica, y Microsoft redefiniendo las reglas con qubits topológicos, estamos entrando en la fase más emocionante de esta revolución tecnológica.
La pregunta ya no es si la computación cuántica cambiará el mundo. La pregunta es quién llegará primero y qué camino —superconductores mejorados, modularidad industrial o topología— será el que defina la era cuántica. Lo que está claro es que, con el MWC 2026 como telón de fondo, la carrera nunca ha estado más reñida ni más cerca de la meta.
Preguntas frecuentes
¿Majorana 1 hace obsoletos a Google Willow e IBM?
No, al menos no todavía. Majorana 1 tiene solo ocho qubits frente a los ciento cinco de Willow y ciento cincuenta y seis de IBM Heron. Su promesa es a largo plazo: si la tecnología topológica escala como Microsoft espera, podría superar a ambos enfoques. Pero hoy, Google e IBM están años por delante en capacidad operativa real.
¿Puedo usar Majorana 1 en la nube?
No. A diferencia de los procesadores de IBM (accesibles mediante IBM Quantum en la nube) o los de Google (usados internamente y con socios), Microsoft no ofrecerá acceso a Majorana 1 a través de Azure por el momento.
¿Cuándo serán útiles los ordenadores cuánticos para las empresas?
IBM prevé demostrar ventaja cuántica comercial antes de que termine 2026. Google ya demostró ventaja cuántica verificable en octubre de 2025. Telefónica ya comercializa servicios de seguridad cuántica. Para aplicaciones transformadoras a gran escala, la mayoría de los expertos sitúan el horizonte entre 2028 y 2033.
¿Debería preocuparme por la seguridad de mis datos bancarios?
A corto plazo, no. Los ordenadores cuánticos actuales están muy lejos de poder romper la encriptación RSA. Pero existe el riesgo «harvest now, decrypt later»: actores maliciosos podrían interceptar comunicaciones cifradas hoy sabiendo que en cinco o diez años tendrán la capacidad cuántica para descifrarlas. Por eso la migración a estándares postcuánticos ya ha comenzado.
¿España tiene tecnología cuántica propia?
Sí. El programa Quantum Spain del Barcelona Supercomputing Center incluye el primer ordenador cuántico del sur de Europa, con una inversión de sesenta millones de euros y veinticinco nodos de investigación. Telefónica lleva más de quince años investigando en distribución cuántica de claves y ya comercializa servicios Quantum-Safe.
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